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Porque se quejan las esposas? (Por Tete)) PDF Imprimir E-Mail
escrito por TeTe   
Thursday, 19 de April de 2007
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MI ESPOSA SE QUEJA A TODA HORA
Los hombres se quejan algunas veces de que sus esposas no aprecian lo que hacen y siempre les están exigiendo.

En su opinión, ellos trabajan duro para sostener a la familia y lo único que consiguen es un bombardeo de exigencias: "Haz algo con estos niños malcriados". "Hace tiempo que no salimos a ninguna parte". "Es la tercera vez que te pido que arregles esa llave que gotea". "¿Por qué ya nunca hablamos?". "Lo único que haces es ver la televisión".

Cuando los hombres no cumplen inmediatamente con lo que se les pide, las mujeres reaccionan insistiendo . A los hombres les molesta que les estén recordando la misma cosa y entonces se empecinan y no cumplen porque detestan el sermón. Esta dinámica da lugar a dos preguntas obvias: ¿Por qué las mujeres persiguen a los hombres de esta forma? Y ¿por qué los hombres no cooperan?

La protesta

Generalmente las mujeres son las reguladoras de la intimidad y la parte emocional de la relación. Cuando el matrimonio pierde vida, las mujeres toman medidas para rejuvenecerlo, persiguiendo activamente a sus esposos a fin de mantener una relación estimulante y con significado. Muchas veces, cuando la mujer le solicita algo al esposo, lo que está tratando de hacer es obtener una respuesta, una mayor cercanía emocional. El hombre generalmente experimenta las peticiones de su esposa como un ataque personal, sin reconocer el efecto estabilizador que las actuaciones de ella pueden tener sobre la relación.
(Continua.......) 

Por ejemplo, una mujer que comienza a sentir que ella y su esposo son como dos barcos que se cruzan en la noche, podría anunciar: "Ya no pasamos tiempo juntos". El esposo podría recibir el comentario como una acusación y retraerse. Al ver esa reacción ella podría insistir con sus quejas: "Pasamos tan poco tiempo juntos, y cuando estamos juntos no haces otra cosa que mirar la televisión", con lo cual él se encierra todavía más. Molesta, ella comienza su sermón acerca de las responsabilidades que él ha descuidado y su tendencia a abandonarse frente al televisor, lo cual desencadena un duelo de gritos (muy lejos de la respuesta íntima que ella había esperado).

Sin embargo, el duelo de gritos suele despejar la atmósfera y permitir la cercanía anhelada. Después de un par de horas (o de días), viene la reconciliación. Se abrazan, se besan o hacen el amor. Este patrón se repite en el tiempo. Algunos expertos tienen la teoría de que las esposas incitan a sus maridos a desfogar la ira como una manera de completar ese ciclo.

¿Por qué se atrincheran ellos?

El origen de muchos de los problemas de comunicación entre hombres y mujeres puede estar en las distintas expectativas en lo que se refiere a la intimidad y la independencia. Cuando las mujeres piden mayor intimidad, los hombres sienten que su independencia corre peligro:

El hecho de que a las mujeres se les haya asignado el rótulo de la cantaleta , puede deberse a las diferencias establecidas entre ambos sexos. Según éste, muchas mujeres tienden a hacer lo que se les pide, y muchos hombres tienden a resistirse, incluso ante la más mínima insinuación de que otra persona, especialmente una mujer, les ordene lo que deben hacer. La mujer tiende a repetir una petición que queda sin respuesta porque está convencida de que su marido haría lo que ella le pide si tan sólo comprendiera que ella realmente desea que él la complazca. Pero el hombre que no desea sentir que cumple órdenes, puede aguardar instintivamente antes de obedecer, hasta convencerse de que realmente lo hace por voluntad propia. El resultado de esto es la cantaleta , porque cada vez que ella repite su petición, él deja pasar tiempo antes de complacerla.

Otra razón por la cual los hombres piensan que las mujeres están quejándose cuando piden más cercanía, más tiempo, más compromiso, etc., es que esas peticiones generalmente llegan disfrazadas de críticas y quejas.

Cuando las esposas se sienten tristes o insatisfechas, en lugar de decir claramente lo que les gustaría que cambiara , se dedican a criticar y renegar. Tanto los hombres como las mujeres pecan de esta inclinación a renegar, en lugar de decir con claridad lo que desean. Pero como son las mujeres las que inician con mayor frecuencia las discusiones sobre los problemas de la relación, son ellas las que aparecen como regañonas. He aquí un ejemplo:

María deseaba pasar más tiempo con Tomás. En lugar de decirle: "Te extraño porque no hemos estado juntos con mucha frecuencia últimamente. Compremos boletos para ir al teatro el sábado o hagamos algo divertido. Yo me encargo de conseguir a la niñera", ella dijo: "Ya nunca estás en la casa. No pasas tiempo conmigo ni con los niños. Para ti es más importante el trabajo. Ni siquiera te fijas en mí". El resultado fue que Tomás se sintió agredido y respondió con otro ataque, con lo cual María se sintió todavía más herida y rechazada.

La calma que precede a la tormenta

El hombre debe preocuparse cuando su mujer no reniegue más. La mujer persigue a su esposo cuando éste se encierra constantemente en sí mismo, pero sólo al principio. Con el tiempo, la esposa suspende sus intentos, se da por vencida. Desde el punto de vista del hombre, ella ha dejado de "sermonear".

A menos que el esposo compense, adoptando el papel de regulador emocional, la pareja continuará viviendo vidas paralelas pero separadas. Cuando esto sucede, el matrimonio entra en zona de peligro. Mientras uno de los dos insista permanentemente en corregir las dificultades de la relación, habrá interés, aunque ese interés parezca regaño. Cuando se acabe el interés, el matrimonio corre el riesgo de morir.

Tete desde Veracruz, Veracruz, México. 

1vayatipo (2007-04-20 10:19:35):
Vaya que tienes razon:
"Brujaaa!! diria yo... como adivinaste tan compleja forma de pensar de nosotros? brujaaaaaa!!!"
2RICHARD... (2007-04-25 17:33:49):
MUY CIERTO. YO LO VIVI...:
"VAYA, ME DEJASTE PERPLEJO… Esque casi casi contaste la historia de lo que fue mi vida… ¿No será que nos espiabas? No se como llegaste a esto, tal vez lo viviste, tal ves lo leíste o te lo contaron, pero que razón tienes… El resultado, es que cuando alfil te das cuenta que la estas regando, comienzas a cambiar, y es allí cuando todo empeora… desconfía, ya no te cree y termina por separarse … termina la relación y muchas veces no de muy buena manera… Tal vez, y lo recalco… talvez si yo hubiese leído esto hace algún tiempo, me habría dado cuenta de en que la estaba regando yo y en que ella… espero esto le sirva a otras parejas… EXCELENTE ARTICULO…"

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TmComent v1.0 ©2006 Cristian 'Tama' Bravo-Lillo: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla - Este software está bajo licencia GNU/GPL.
 

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Modificado el ( Friday, 20 de April de 2007 )
 
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